Una historia
inmortal sobre la esperanza adquirida y la humildad encontrada
| "MAÍN" |
“Quien pone su confianza en el
Señor no puede fracasar”, María Mazzarello.
Religiosa
Italiana destacada por sus grandes obras, especialmente nuestra casa las “Hijas
de María Auxiliadora”; pero sobre todo una mujer intrépida que siempre buscó a
Dios en las cosas más simples como el
tejer, y una gran consejera para
la sociedad del siglo XIX y sobre todo para está actualidad.
María
Dominga ó María Domenica en italiano nació el 9 de Mayo de 1837 en Alessandria, Mornese. Creció en un ambiente pueblerino que
contribuyó a su espiritualidad salesiana, se destacó notablemente en la
catequesis. En su infancia colaboró a su madre en los quehaceres de la casa y
en los labores del campo conocidos como los “viñedos”.
Tan solo
con sus 16 años se inscribió en la “Pía Unión de las Hijas de la Inmaculada”, que dejaron una gran huella para su corta edad
y además dejaron activa su sed de amor por Dios. Todo esto se logro gracias a
la dirección del padre Domingo Pestarino de dicho instituto, en donde se
encamino a cuidar a los enfermos de tifus, poco después contrajo esta
enfermedad que le imposibilito a trabajos forzosos.
Postrada en
una cama y enfrentando a la muerte, María Dominga logra recuperar las pocas
energías que tenía, siendo así como crea un taller de sastrería con su amiga
Petronila, convirtiéndose posteriormente en el hogar de muchas niñas y jóvenes
huérfanas que se aferraron al amor de María y haciéndose llamar Nuevas
Ursulinas.
El 7 de octubre de
1864 fecha inolvidable para el calendario de María Dominga. Ella fue creciendo
con sus muchachas y cada vez eran más niñas y jóvenes que se ligaban a la idea
de descubrir a nuestro Señor.
Por aquellas fechas sucede un hecho extraordinario ya que
Don Bosco llega visita Mornese para observar la maravilla que María había
logrado, es así como Don Bosco y María Dominga se unen con una misma visión que
somos nosotros los jóvenes y crean esta majestuosa Familia Salesiana.
Para ella no fue nada fácil la vida que escogió sobre
todo porque tuvo el desprecio de los habitantes de la comunidad en un
principio.
Después de luchar y sacar adelante a las jóvenes
encaminándolas para el Bien Común, se convirtió en la superiora del instituto
gracias a Don Bosco un hombre visionario que nunca dudo de ella y su misión.
La tristeza se apodera el 14 de mayo de 1881 en Nizza Monferrato, ya que
para muchos llega el final de los días de verano, siendo la muerte de María
Dominga que contrajo pleuritis, con tan solo 44
años, en la Casa General del Instituto.
Según mi criterio,
María Dominga con dicha frase: “Trabajad
con gusto para Jesús”, enfatiza que ella siempre pensaba en el inmenso amor
de Dios, además fue sencilla y sutil pero a la vez muy fuerte y emprendedora creando un bello
hogar para toda niña desampara y que en nuestros días ha sido nuestro espacio
de preparación y servicio a la sociedad con el mismo fundamento de amar al
Señor y encontrarnos con Él.
Tamara Baculima G.
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