domingo, 19 de mayo de 2013


Una historia inmortal sobre la esperanza adquirida y la humildad encontrada

"MAÍN"
“Quien pone su confianza en el Señor no puede fracasar”, María Mazzarello.
Religiosa Italiana destacada por sus grandes obras, especialmente nuestra casa las “Hijas de María Auxiliadora”; pero sobre todo una mujer intrépida que siempre buscó a Dios en las cosas más simples como el tejer, y una gran consejera para la sociedad del siglo XIX y sobre todo para está actualidad.

María Dominga ó María Domenica en italiano nació el 9 de Mayo de 1837 en Alessandria, Mornese. Creció en un ambiente pueblerino que contribuyó a su espiritualidad salesiana, se destacó notablemente en la catequesis. En su infancia colaboró a su madre en los quehaceres de la casa y en los labores del campo conocidos como los “viñedos”.

Tan solo con sus 16 años se inscribió en la “Pía Unión de las Hijas de la Inmaculada”, que dejaron una gran huella para su corta edad y además dejaron activa su sed de amor por Dios. Todo esto se logro gracias a la dirección del padre Domingo Pestarino de dicho instituto, en donde se encamino a cuidar a los enfermos de tifus, poco después contrajo esta enfermedad que le imposibilito a trabajos forzosos.
Postrada en una cama y enfrentando a la muerte, María Dominga logra recuperar las pocas energías que tenía, siendo así como crea un taller de sastrería con su amiga Petronila, convirtiéndose posteriormente en el hogar de muchas niñas y jóvenes huérfanas que se aferraron al amor de María y haciéndose llamar Nuevas Ursulinas.

 
El 7 de octubre de 1864 fecha inolvidable para el calendario de María Dominga. Ella fue creciendo con sus muchachas y cada vez eran más niñas y jóvenes que se ligaban a la idea de descubrir a nuestro Señor.
Por aquellas fechas sucede un hecho extraordinario ya que Don Bosco llega visita Mornese para observar la maravilla que María había logrado, es así como Don Bosco y María Dominga se unen con una misma visión que somos nosotros los jóvenes y crean esta majestuosa Familia Salesiana.
Para ella no fue nada fácil la vida que escogió sobre todo porque tuvo el desprecio de los habitantes de la comunidad en un principio.
Después de luchar y sacar adelante a las jóvenes encaminándolas para el Bien Común, se convirtió en la superiora del instituto gracias a Don Bosco un hombre visionario que nunca dudo de ella y su misión.

La tristeza se apodera el 14 de mayo de 1881 en Nizza Monferrato, ya que para muchos llega el final de los días de verano, siendo la muerte de María Dominga que contrajo pleuritis, con tan solo 44 años, en la Casa General del Instituto.

Según mi criterio, María Dominga con dicha frase: “Trabajad con gusto para Jesús”, enfatiza que ella siempre pensaba en el inmenso amor de Dios, además fue sencilla y sutil pero a la vez  muy fuerte y emprendedora creando un bello hogar para toda niña desampara y que en nuestros días ha sido nuestro espacio de preparación y servicio a la sociedad con el mismo fundamento de amar al Señor y encontrarnos con Él. 




Tamara Baculima G.

No hay comentarios:

Publicar un comentario